miércoles, 17 de febrero de 2010

La pieza vacía



“y que Dios, nos ayude…”
Mensaje a la nación del entonces ministro de Economía del Perú Hurtado Miller
08/08/1990


Este es un país en probeta;
Un ensayo de las vacaciones químicas de los dioses,
Un remedo de pongos equidistantes
Que alineados confluyen en un diseño amorfo con riberas y litorales
Que dibujan un rostro bebiendo un sumo agrio
Que tose vientres a los 12 años.

Es el mugido del corazón atómico de la madre…
Pujado sin procesar y depositado sin motivo pero con germen.
Es el bache siempre mal habido que no deja escribir a los poetas,
Sudar a los amantes, ni pensar a los cuadernos.
Es la posibilidad del error innato
Que contiene al perdedor como tributo del más grande desperdicio
Y al orate como dolmen de una acera dislocada,
Y una selva trasquilada que se humedece de blanco derretido
De los miles de callos remojados
Que se endurecen si te atreves a tratar de hacer equilibrio en este circo
De mohín y cerros domésticos,
De bulín sin sábana e iglesia sin coro vivo.

Esta carpa esta vacía
Y remeda el arpegio de las bocinas que no quieren detenerse
Para atrás y viceversa
Con madrugada y llaga abierta
Libando y atragantando las orgullosas muelas
De curtidos menjunjes genocidas
Y cáncer procesado en caja y plástico
Previo crédito deslizado
Por la ranura de la guillotina en rectángulo.

Este país es tan poca posibilidad y tanto azar
Que tuvimos a un tal César y un tal Adán;
Faltaba menos para saber que somos pez en lodazal.

viernes, 22 de enero de 2010

Haití

No me duele la taquicardia de la tierra
Ni la plétora de fantasmas apilados cual costales,
Pues la muerte ni se llora ni se celebra.
Es simplemente cuestión de estar mal parado a voluntad del azar,
O presionar con temple el instrumento elegido.

Pero en esta revista la muerte es negocio.
Pues 1/3 de tierra desaparecido, es capricho de Dios, y muchos titulares.
O apuesta perdida en póker de barbas y rojos cuernotes,
Como si una sola muestra del absurdo no fuera suficiente
Para hacer de un islote en desgracia
Un parqueo de occisos sin plaza, y muestra de la buena fotografía.

No habrá más pedazo de Haití que no sea cementerio,
Ni café tranquilo al hacer la tarde en las riveras.
No habrá estadística final que tranquilice
Ni bandera a media asta que pueda izarse.
No habrá oración que no haya sido expresa en vano,
Ni voluntad enana ante el zarandeo de una Gea insolente.

Pero, es peor.
Pues… ¿a qué se remitirá la nostalgia del infante?
Sino a la sepultura y el escombro
La tembladera y el sollozo
O a lo inútil que es una mano si se pierden tantísimos pares.

Sólo cabe una última sugerencia:
Que no se molesten los empresarios en plantar funerarias
La tierra ya tiene en vitrina el purgatorio sin hacer tanto alarde ni trámite.



jueves, 10 de septiembre de 2009


Cada día es un cero.
Un bis hacia el infinito…
Una angustia hecha múltiples espejos,
Un remedo de un mimo mendigo
Que no cambia ni al jalar de la cadena
Ni al bajar el telón de carne cada pedazo de las mismas noches.

Las oraciones están selectas
Y las uñas desmugradas.
El cabello en dosis no cuestionables
Y el almidón es la piel que cubre al muerto
Para disimular el féretro por si algún momento uno se detiene
De tanto plástico revuelco,
De tanto TANTO momento.

Cada día se resuelve como el único y frío inicio numeral
Elevado a enésimas potencias
Sin tener razón de ser denominado como jueves o domingo
O como un mañana que será calco de las tibias mañanas
Cuando todos somos apurados micos.

Pero este escrito no se acaba, ni puede leerse
Porque digo lo mismo,
Por escribo lo mismo,
Porque hago lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo,
Lo mismo…

martes, 1 de septiembre de 2009

borrador

Debería haber un asiento para la torpeza
Y un diván para el asco,
Que al lado tenga ricino en el velador
Para la ocurrencia de vestir corriente
Y el extender de mano
Y los buenos días
Y los cariñosos besos
Y la penetración
Y el olvido con bufanda hecha de lana y distracción.

Pues un recodo de lamento en la eucaristía no basta
Para exculpar este barro blanco
Que baña las mandíbulas a la hora del mastique
Donde el pellejo frito es un porcino acuchillado
Y la frente es talón
Ante la victoria hecha un resumen de saltos estúpidos
Que un mono grande golpeando su pecho gruñó.

Debería haber una cámara a cocción
Pues hervido en termales cuantías
Quizá de una vez
Haga el disparo que lo suficiente acalló
Y ruede el hilo rojo hecho un aviso
Hecho el cartel en la lágrima de defunción
.
Pensar en el cobijo de los huesos
Como alfombra de polvo
En pro de los rezos y los recuerdos
Carcome la esperanza
Y enluta la tan aclamada, a esa tan aclamada.

Y en nombre del bostezo
Acuclillarse ante un frío objeto
Para sentir el fresco de un óleo
Y arrullar la densidad de un violoncelo
Atora nuestros más desarrollados, esos cinco desarrollados.

Pero encumbrar en hileras
Los aniversarios de un patio hecho 4 hitos
A favor de un número pequeñísimo
Enrostra el monumento de costra
De ese nuestro tan atizado tino.

Esa tan aclamada,
Esos tan desarrollados
Ese enorme tino,
Ese grueso hilo, que pasa desapercibido
De la punta de un oído a otro limbo.



lunes, 20 de julio de 2009

credo

Dios es una moneda,
Que abulta templos y centavos observas
En la colina de las cantatas
Y los reflectores en abundante secuencia.
Para ser desde su ruma
Monumento de envidia y monolito de penitencia.

Dios es un camarógrafo,
Que retrata el disimulo con brillo y sin contraste.
Y en perspectiva de mundano
Ve los murales sin grietas
Simulando con matices el cuarteado fondo de perpetuas quejas,
Para exponer en verbenas
La tarúpida secuencia,
De elogios a la incoherencia.

Dios es un cólico.
Que se olvida con oraciones, que pueden beberse los domingos
Y preguntarse entre gemidos de una selva en perpetuo correteo
Y cornetas del medioevo,
Para así ser más un hombre derecho.

Ay dios, eres tan pantalla y tan suela
Que hasta te creemos coincidencia y venturas.
Ya sabemos que las hojas se caen al ritmo del viento entre brumas.

jueves, 18 de junio de 2009

Carta abierta al Sr. Alan García

¿Tiene que ser siempre tan alto el precio de su entendimiento?, ¿cuál es la garantía que le avala el seguir teniendo crédito para dar la cara cuando su deuda es ya impagable? Sabe usted que tiene en su palmarés el brío de millones de escépticos que se largaron y enajenaron para no volver al país que usted en los 80’s manejó al ritmo de sus dosis ansiolíticas; el saldo de unos puños en alto que aún yacen en las profundidades de La Punta; y la nada despreciable cifra inflacionaria con la que en algo casi igualamos a Germania y su récord de los 20’s. Aún así, usted nos dejó lo que creíamos sería su último suspiro, al crear junto a Thorndike y Mantilla, desde los suburbios ignotos, al reo que quiso 15 y estuvo 10, y hoy posiblemente agonice por 25 años, si es que las voces de los campos rosáceos se lo permiten. En aquel frío del inicio de los 90’s se largó a reflexionar y creyó que leyendo a Samuelson en las calles de París, encontraría las respuestas a sus errores y pecados. Un decenio después, retorna sin corbata y evidentemente anchísimo y fresco. Se aprovecha de la enorme masa estúpida de Ugarte que es casi todo su partido, y la amnesia e ingenuidad de muchos de los primates de este terreno; para casi entornillarse nuevamente en el sillón; mas, le bastó sólo un quinquenio para transar con aquellos rostros anónimos que alguna vez lo traicionaron, y los fieles absurdos que siguen al nipón, para hacerse de su querida banda bicolor; sosteniendo un verso responsable que maquilla su megalomanía por tener la esperanza de ser recordado como un hombre que pudo y que sabía.

Pero el precio de su entendimiento siempre son las vidas frías, y me imagino que su gordura de pastillas y comida, se sacude y se agita cuando un grupo de olvidados nos recuerda que también podemos decir No; y obedeciendo el dictamen de su mecánica insana ordena el sacrificio de los incautos uniformados al frente, y resume en la memoria de un pueblo - al ver su cielo azotado de hélices y balas – unas flores y un discurso de luto. Pero no entiende que lo que mata no son los muertos enormes, sino el saber que usted al fresco de una lectura, tras haber hecho porcentajes en mesa redonda el domingo, da cuenta de un arrepentimiento, que ya le estaba costando números a aquellos que le susurran desde anónimas gerencias, así como a las hordas japonesas y a su mocha llena de aspiraciones y amnesias.

Yo me permito escribir este sincero berreo, sabiéndome uno más que grita y marcha, uno más que va y que viene de otro polo a su casa; sin cadenas de tiendas ni intereses mezquinos, y siendo un totalmente imperfecto sujeto que reflexiona y que le duele, que recuerda y se avergüenza. Se que para usted estas letras no valen y sé que será inútil creer que en su giba resuena el eco de un terreno que usted cree que gobierna pero que en el fondo sólo con su rostro el deseo puntiagudo de los verdaderos otros representa. Pero sepa usted, Sr. García, que bajo tierra las flores no dan perfume a lo que en vida se pudre, y los fantasmas no olvidan lo que usted se olvida y enmienda con un medicamento insalubre.



Jonathan Estrada
D.N.I. 42315482
Lima, 18 de junio del 2009